Entrevista a Víctor Fernández Grande, paracaidista e instructor jefe de vuelo en Skydive Spain
- 27.01.2026
“Sonríe y disfruta”.
“Lo que has visto en internet no se acerca ni al 50% de lo que vas a sentir”.
“Increíble… y la hostia”.
Con estas tres frases, Víctor Fernández Grande resume a la perfección lo que significa lanzarse por primera vez. En esta entrevista charlamos con Víctor Fernández Grande, paracaidista e instructor jefe de vuelo en Skydive Spain (Sevilla). Víctor es de Madrid, ronda los 40 años y acumula alrededor de 9.000 saltos en 10 años de carrera. Además de instructor de tándem, cuenta con certificaciones para grabación de vídeo y fotos (cámara flyer), es Instructor AFF (formación de alumnos) y tiene la titulación de Coach Rating para entrenamiento en caída libre. También es Responsable de Seguridad y oficial designado de seguridad en operaciones del centro.
Durante la conversación, Víctor nos explica con claridad cómo es el proceso desde que reservas hasta que aterrizas, qué sensaciones suelen vivir quienes saltan por primera vez y qué dudas aparecen siempre: altura, respiración, oído, miedo, repetir… Una entrevista ideal si estás valorando un salto en paracaídas en Sevilla y quieres información contada por alguien que vive esto a diario.
Presentación: quién es Víctor Fernández y qué hace en Skydive Spain
Carta de presentación de Víctor Fernández Grande, instructor jefe de vuelo en Skydive Spain Víctor: Soy de Madrid, tengo casi 40 años y llevo unos diez años en esto, con alrededor de 9.000 saltos. Trabajo en Skydive Spain, en Sevilla, donde las condiciones meteorológicas son óptimas para el paracaidismo.
Tengo varias titulaciones: instructor de tándem, certificación para cámara flyer (vídeo y fotos en suelo y en el aire), instructor AFF (para impartir cursos), y también Coach Rating para entrenamiento personal en algunas disciplinas de caída libre. Además, soy responsable de seguridad en el aeródromo y oficial designado de seguridad en operaciones de paracaidismo. Y actualmente soy el jefe de instructores en Skydive Spain.
Tener 9.000 saltos no es “tanto” en una carrera completa, pero sí es una cantidad considerable en el tiempo que llevo. En paracaidismo deportivo se hacen 200–300 saltos al año; un instructor que se dedica a ello hace 400–600; y una persona full time puede hacer 700–1.000 al año. Depende del tiempo que dediques y del lugar donde trabajes: meteorología y volumen de trabajo.
¿Cuánto hace que trabajas en Skydive Spain, en Sevilla, como instructor de paracaidismo?
Víctor: Trabajo en Sevilla desde hace siete años. Llegué como instructor. Conocía el aeródromo por haber saltado allí antes. Es un sitio que a la gente le gusta mucho porque da mucha altura y tiene aviones rápidos. Las operaciones son muy favorables para hacer muchos saltos y normalmente hace buen tiempo.
En estos siete años mi aprendizaje ha sido muy bueno, con compañeros a mi lado que me han ayudado a progresar. El trabajo es en equipo: nos ayudamos unos a otros. Tengo mucho que agradecer a muchos que han pasado por aquí y me han ayudado en mi progresión.
Me promovieron y pasé a ser delegado en algunas funciones. Me encanta mi trabajo, es súper bonito y espero hacerlo durante muchos, muchos años. Eso de los 65… olvídate: hay que seguir adelante.
Reserva y proceso del salto tándem
Desde que se reserva hasta el momento del salto, ¿cuál es el proceso?
Víctor: Lo primero que hacemos es enviar información básica: consejos de ropa según el clima, cómo llegar al centro… y ahora, con restricciones, algunas cosas extra (por ejemplo, que los invitados esperen en el bar).
Cuando llega el día, en el aeródromo los recibe una persona del staff con un registro de preguntas. Rellenan documentación básica, pagan su salto y viene un instructor a darles una introducción de en qué consiste el salto. Se les da la explicación y, en el momento idóneo, se les equipa con todo el material y nos vamos al avión.
En el avión ya están conectados con su instructor y, durante el ascenso, aunque no estemos de cháchara, el instructor da indicaciones y comenta qué está sucediendo. Esa comunicación ayuda a que los pasajeros se relajen y entren en calma.
¿Está abierto Skydive Spain ahora con todo este tema del Covid-19?
Víctor: Durante el confinamiento estamos abiertos los fines de semana. Esto es una actividad regulada por federaciones regional, nacional e internacional. Debería poder darse a pesar de la situación, porque seguimos directrices de seguridad de la Federación Internacional. En Skydive Spain hemos adoptado todas las medidas necesarias para poder seguir saltando de la forma más segura.
Ahora se acerca San Valentín… ¿existen ofertas para saltar en Skydive Spain en fechas destacadas?
Víctor: Sí. En San Valentín y otras celebraciones suelen salir promociones. Se pueden encontrar en la web de Skydive Spain. Se reserva el bono con la promo y, si no pueden venir ese día, se cambia la fecha sin problemas.
¿Pueden saltar dos personas al mismo tiempo?
Víctor: Cada pasajero tándem es un pasajero y un instructor. Nuestro avión tiene 15 plazas más el piloto. El máximo habitual que pueden entrar son cinco saltos tándem (10 personas) y, si sumas sus cinco cámaras, serían 15 personas. Si fueran cámaras internas tipo handycam, podríamos llegar a poner dentro del avión hasta siete pasajeros tándem con sus siete instructores.
Por la funcionalidad no aseguramos al 100% que cinco personas vayan juntas siempre, pero yendo dos personas sería difícil no poder ponerlos en el mismo vuelo. Si son dos o tres, hay un 99,9% de posibilidades de que vayan juntos. A partir de ahí ya no es 100% seguro porque puede pasar algo ese día y no podemos dar garantías absolutas.
Altura, caída libre y preguntas típicas
¿Desde qué altura se salta en Skydive Spain?
Víctor: Saltamos desde 15.000 pies (4.600 metros). Es la altura tope por un tema de seguridad: no se puede subir más sin oxígeno asistido. Además, estamos a nivel de mar y subimos a tope.
Hay centros que arrancan ya a más altura sobre el nivel del mar y por eso no pueden subir más sobre su terreno. El efecto, en la práctica, es similar: el paracaidista busca altura. Cuanto más alto, mejor.
¿Esta es la altura máxima de salto en Europa?
Víctor: En cualquier parte del mundo, si subes a más de esa altura, necesitarías oxígeno asistido. Puedes estar ahí el tiempo que se requiera para no entrar en hipoxia; puedes volar dos o tres minutos con el avión a esa altura.
¿Qué altura recomendarías para un primer salto en paracaídas?
Víctor: Siempre que se pueda, lo más alto. Lo que se busca es tiempo en caída libre. Cuanto más alto, más tiempo de disfrute. La altura de apertura será la misma por seguridad: eso nunca se sacrifica.
En Sevilla saltamos a 15.000 pies y abrimos a 5.000 pies. Tenemos unos 60 segundos de caída libre. Si saltas a 13.000, tendrás 48 segundos. Diez segundos menos en 60 es bastante.
Y no vas a tener “más miedo” por estar más alto: la fotografía de la salida (el campo, el paisaje) es la misma. Al revés: cuanto más alto, mejor.
Seguridad, salud y recomendaciones
¿Qué recomendaciones da un instructor de paracaidismo antes de saltar?
Víctor: Sonríe, disfruta, olvida. En realidad son cuatro cositas que debes hacer, pero aunque lo hicieras al revés no pasaría nada: los instructores están preparados para salir de cualquier situación. Las últimas palabras son esas: sonríe y disfruta.
Saltar en paracaídas es algo que muchas personas llevan tiempo esperando. En el último momento se abre la puerta, ves el cielo y se te olvida todo.
Casi todo el mundo contrata el vídeo, porque es un recuerdo que vas a enseñar muchísimo. Todo es espontáneo, sale como sale.
Aquellas personas que tengan algún problemilla con los oídos, ¿pueden volar?
Víctor: El tapón de oídos sucede por la variación de presión atmosférica y es menos invasivo que cuando buceas. En la subida es como en un avión comercial: vas compensando.
En caída libre vas a unos 200 km/h y aumentas la presión en poco tiempo: es normal que se taponen los oídos. Cuando abres el paracaídas notas el tapón, pero con un soplido suele ser suficiente.
Para el resfriado conviene que no salten, igual que no buceen. Hay que estar en buen estado de salud. Y si has estado buceando, no te puedes subir al avión: hay que respetar las tablas y los tiempos de espera.
Ante dudas, lo mejor es contactar por email o llamada para atención personalizada.
Sensaciones y experiencia: antes, durante y después
El paracaidismo es un mundo de sensaciones, ¿qué transmite la persona que va a volar por primera vez?
Víctor: Todos tenemos miedo la primera vez. Unos te dicen que están nerviosos, otros no. Todos tienen respeto. Es una actividad no habitual y surge cosquilleo, preguntas, dudas. Cuando están haciendo la documentación eso va “in crescendo”. Cuando haces el briefing, a alguno le sale la risa floja.
En el avión hay gente diferente: el que pregunta todo, el que se queda callado, el que al despegar hace un gesto… A la vuelta hay un cambio de colores en la cara. Cada uno lo gestiona a su manera.
Lo que has visto en internet o en vídeos no se acerca ni al 50% de lo que vas a sentir. Y luego la experiencia es solo tuya. Hay cosas parecidas como puenting o parapente, pero no es lo mismo.
¿Se puede respirar cuando saltas?
Víctor: Se puede respirar perfectamente. Piensa en ir en una moto a 200 km/h sin casco y abrir la boca: esa sensación de agobio es la que tendrías si saltaras con la boca abierta.
Por eso “sonríe” es una de las últimas cosas que decimos: al sonreír, la boca no se abre tanto, respiras mejor por la nariz y el vídeo queda más agradable. Hay que relajarse, sonreír y respirar. A veces la gente quiere gritar y no les sale el chillido. Sería genial que les saliera para liberar estrés.
¿Qué nos puedes contar de las sensaciones cuando llegan y aterrizan? ¿Cuáles son las reacciones?
Víctor: Vienes con nervio, sube… y explota cuando sales del avión. Luego, al abrir el paracaídas, hay gritos, “¡no me lo creo!”, “¡gracias!”, muchos agradecimientos.
Llegas al suelo y te das cuenta de que lo “peligroso” era más sencillo de lo que el desconocimiento deja ver. Algo que echo de menos es el abrazo que la mayoría de pasajeros te dan al aterrizar. Hay gente con vértigo o metas personales: lágrimas, risas, palabrotas, abrazos.
Ahora con esta situación echo de menos el abrazo, pero al pasajero se le iluminan los ojos. Esa es la parte que más me gusta: la satisfacción que ayudas a entregar. Ayudarles a pasar una barrera, enseñarles un deporte, llevarles “al cielo” y traerles de vuelta con seguridad.
Repetir, cursos y túnel de viento
¿Los que saltan una vez, repiten?
Víctor: Hay un porcentaje muy alto que repetiría ese mismo día. Otros lo han repetido, y otros preguntan por el curso y lo empiezan porque descubren algo que les cambia la vida. Como me pasó a mí: yo trabajaba en hostelería en Madrid y ahora vivo en Sevilla, soy instructor… mi vida cambió con un salto tándem y un curso después.
Puede haber un porcentaje mínimo que no lo disfrute por hacerlo por compromiso, pero es muy pequeño. Para el 99,5% es la experiencia de su vida. Si alguien tiene dudas, que lo haga.
¿Hay que hacer vuelo en simuladores para hacer un curso?
Víctor: Hay simuladores que son túneles de viento. No son necesarios. Son herramientas muy buenas para entrenar técnica, para ayudar a gente atascada y trabajar sin el estrés del equipo, el avión o la altura. Pero requisito, no.
Y como experiencia, volar en túnel es bonito, pero no es lo mismo: no hay salto, no hay vistas, no es lo que te aporta el deporte.
Anécdotas, curiosidades y cierre
¿Te ha pasado que hay gente que sube y se ha echado para atrás sin saltar?
Víctor: En el avión un 70% se quedan fríos cuando llega el momento. Es normal. Yo escucho los “no” con respeto, pero muchas veces el cuerpo obedece aunque la mente diga que no.
Si vemos que la persona no quiere, se vuelve al asiento. En mis saltos como instructor, solo dos personas han entrado en ataque de pánico: volvimos al asiento, cinturón y para abajo. Eran personas que venían obligadas por parejas o familiares. Si tú no quieres hacer algo, nadie debería obligarte.
¿Qué es lo más embarazoso o cómico que te ha sucedido como instructor de paracaidismo
Víctor: La cosa más trascendental ha sido casarme con una pasajera tándem. A mi mujer la conocí haciendo un salto tándem. Eso es lo más trascendental.
Cosas cómicas y bonitas me han pasado muchas. Disfruto haciendo que la gente disfrute. Es mi trabajo, pero lo disfruto. A veces soy cámara flyer, a veces instructor, a veces doy cursos… hay varias líneas dentro de mi trabajo.
¿Haces vuelos tándem con personas que puedan sufrir alguna discapacidad?
Víctor: He saltado con personas con handicap: invidentes, sordos, personas sin una o dos piernas. Son saltos que se disfrutan muchísimo y se me quedan marcados.
Un chico de la India vino a saltar: regaló el salto a su mujer y a sus hijos. Le pregunté por qué él no saltaba y me dijo “me falta una pierna”. Le dije: “eso no es un problema, probemos el arnés y si te ajusta…”. Estuvo encantado y muy agradecido. De vez en cuando nos escribimos.
Defíneme en una palabra: ¿qué es el paracaidismo para ti?
Víctor: “Increíble”. Y “la hostia”, si puedo decir dos. Algo increíble que te puede cambiar la vida. Porque no es saltar una vez: es todo lo que hay detrás, la comunidad, lo que convives, lo que viajas, lo que disfrutas… es incomparable.
Con esa definición nos despedimos de Víctor Fernández, a quien agradecemos su tiempo y esta conversación llena de experiencias reales.
Y si esta entrevista te ha picado la curiosidad, te invitamos a descubrir el paracaidismo en Sevilla: en Everent tenemos la experiencia de salto en paracaídas disponible para que puedas vivirlo en primera persona.